miércoles, 26 de marzo de 2014

¿Qué es la RSE?

A mi, que empieza a fascinarme la responsabilidad social empresarial, me desanima sobre manera el hecho de que se pueda despachar como un reconocimiento certificado, previa auditoría de tercero habilitado para ello. Si es así, esta película ya la hemos visto y se titulaba  Le llamaban Calidad. 

Mi preocupación es que se se aúpe por la vía del certificado a quien no lo merece y termine fundiendo el concepto de RSE. Para que eso no ocurra pido cuidado.

Evidentemente para auditar se pueden establecer indicadores, constatar acciones, verificar registros, realizar encuestas, contrastar pareceres... pero certificar es un verbo muy serio, de tal modo que otorgar a una organización la condición de ser socialmente responsable sin comprobar además que esa organización se rige enteramente por principios éticos de común y general aceptación, puede suponer regalar reputación a quien realmente no la merece. No perdamos de vista que la responsabilidad social es una manifestación de la ética empresarial pero solo eso, una manifestación.

¿Sería posible que algunas entidades financieras, por ejemplo las Cajas de Ahorros que tanto dolor de cabeza y de cartera nos han ocasionado, hubieran obtenido un certificado que las reconoce como empresas socialmente responsable? Sin duda SÍ. ¿Lo han sido? Sin duda NO ¿Es justo equiparar a entidades modélicas como puede ser la Caixa, con modelos de desastre como ha podido ser Caja Castilla la Mancha, o Caja Cataluña?

La alternativa al certificado es la transparencia. Si la empresa es transparente qué necesidad hay de que alguien certifique. Ahí está la contradicción. El premio por conducirse de manera socialmente responsable no es un certificado, es tener el reconocimiento de la sociedad, es decir reputación.

Certificaciones aparte, el problema de la responsabilidad social empresarial es que no se termina de entender bien. Quizá faltan buenos ejemplos o se esté explicando mal, quizá se confundan los fines, o no se esté enfocando de manera adecuada. 

A mi me gusta definir la responsabilidad social empresarial como el buen hacer que se acompaña de hacer el bien.

Quizá así lo entenderemos todos.








Garboó Riocía & García Rioboó




miércoles, 5 de marzo de 2014

El complemento de competitividad



Según nuestro parecer, uno de los pilares de la competitividad de las empresas, quizá el pilar más importante, son los trabajadores comprometidos. Para nosotros un trabajador comprometido es aquel que trabaja con la empresa antes que para la empresa. Esto último es lo exigible mientras que aquello es lo diferenciador y en este caso, en justa correspondencia, la empresa tiene que saber potenciar esa actitud con otra igual. 

Un buen modo de hacerlo es reconocer al trabajador su contribución a la mejora de la competitividad de la empresa a partir de su esfuerzo por mejorar la suya propia. Lo primero lo logrará quien realice su trabajo con sentido corporativo,  lo segundo quien además lo haga con profesionalidad, desempeño, formación, flexibilidad... 

Estos son sólo algunos de los muchos marcadores del compromiso que hacen especialmente valiosos a los trabajadores en quienes concurren, sea cual sea su trabajo y sea cual sea la naturaleza de su empresa. Para ellos, en el post que titulamos los pilares de la competitividad,  tras defender que la misma no es sólo una mera cuestión de costes,  recomendábamos construir un ecosistema confortable. 

Pues bien, si lo que necesitan las empresas, y esto lo necesitan todas, y también las administraciones, es mejorar su competitividad y que ese atributo adquiera la condición de estado  ¿Por qué no crean las empresas y las administraciones un complemento que bien podrían llamar de competitividad? 

Es pura lógica. Tanta, que si algo caracterizaría a ese complemento de competitividad sería el hecho de ser satisfactorio tanto para quien lo paga como para quien lo recibe. 

La relación es directa: Cuantas más personas comprometidas, más complemento y cuanto más complemento, más competitividad.

A mi, de este complemento, me gusta hasta el nombre.






Garboó Riocía & García Rioboó