
Desde muy joven y sin que fuera deliberado, pues es ahora cuando me doy cuenta de este detalle, mostré una acentuada predisposición por explorar y cultivar parcelas de conocimiento y aceptar encargos profesionales y ofrecimientos laborales que por su contenido ni siquiera estaban próximos.
Hice el bachillerato de ciencias puras, como se decía entonces, pues quería ser médico y sin embargo me licencié en Derecho, sin que nunca tuviera el más mínimo interés por el ejercicio de la profesión de abogado. Un efímero paso por el siempre duro y casi siempre amargo trabajo de opositor, sólo alimentado por el sueño de ser uno de los elegidos para aquello de la fe pública, me permitió entender la matemática financiera y aún más la contabilidad, lo primero fue mérito de Carlos, un gran profesor y lo segundo, diré que mio, pues empleé unos útiles fascículos semanales, hasta cien, ni más ni menos, que aún conservo.
Tras mi corta etapa de aspirante a corredor de comercio, en la que
ni siquiera cupo el temido trance ante el tribunal examinador, pero tampoco la
frustración por el abandono, mi reacción fue fijarme y elegir la
gestión financiera, a la que dediqué dos años en la Complutense,
como el complemento ideal para con mi formación universitaria, lograr trabajar
en un banco, objetivo que ahora, con satisfacción, digo que nunca alcancé.
De aquel máster en la Complutense recuerdo muchas cosas, entre las anécdotas, la de una profesora que me decía, Óscar, tú como eres de Derecho, esto te lo crees. Aquella señora daba por hecho que los de letras, en concreto los de Derecho, quedábamos para leer el B.O.E. Mi herido orgullo alimentó una venganza que se materializó en la presentación de un trabajo voluntario, en el que recuerdo diseñe una operación de contratos swap (ingeniería financiera) entre un banco español, otro escocés y una multinacional. Creo que la profesora está todavía tratando de entender aquel trabajo trampa que reconozco, hoy no sería capaz de repetir y que, como detalle, escribí a máquina, pues fue con 26 años cuando conocí el pc.
De aquel máster en la Complutense recuerdo muchas cosas, entre las anécdotas, la de una profesora que me decía, Óscar, tú como eres de Derecho, esto te lo crees. Aquella señora daba por hecho que los de letras, en concreto los de Derecho, quedábamos para leer el B.O.E. Mi herido orgullo alimentó una venganza que se materializó en la presentación de un trabajo voluntario, en el que recuerdo diseñe una operación de contratos swap (ingeniería financiera) entre un banco español, otro escocés y una multinacional. Creo que la profesora está todavía tratando de entender aquel trabajo trampa que reconozco, hoy no sería capaz de repetir y que, como detalle, escribí a máquina, pues fue con 26 años cuando conocí el pc.
Después de esa etapa dedicado a la formación, (la formación nunca
debe abandonarse) he tenido la suerte de poder participar en muchos
proyectos, que yo nunca llamaré trabajos. He sido gerente de un colegio profesional,
de empresas de servicios, de un proyecto europeo, de un consorcio provincial de
extinción de incendios (que es como si fuera una empresa de servicios más) y lo
más reciente, soy Director Gerente de un grupo de empresas públicas. En
algún momento de esa trayectoria fui agente de desarrollo comarcal,
analista de inversiones, controller, consultor, docente ocasional y, aquí
es donde yo quería llegar, emprendedor.
Ojalá pueda ayudarte.
Carta de los Reyes Magos
Ojalá pueda ayudarte.
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1 comentario:
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